Desenlace en el cuarto


Hace tiempo que me visita una vieja amiga, nunca se ha mostrado compasiva conmigo; me aprieta, me ahoga, me llena de cicatrices y me hace descender para que roce en ocasiones el abismo que nos separa de la locura; se llamada desesperación.

A veces se me olvida como se llama o de donde viene, pero se presenta de improviso, ni llama ni se anuncia; lo cual es bastante desalentador.

 

La desesperación, como la llaman, camina por la vida, se te tira al cuello en el momento más inesperado, aunque, (eso no lo sabemos ni nosotros mismos), no llega sin un porqué.

 

A mi me ha llegado el momento, después de mucho tiempo de calma, un día sin proponérmelo, llegó la tempestad, después de unos años de bonanza, salí al recibidor y la desesperación se apoderó de mi. Desde entonces la sensación que tengo de es de fiebre, de dolor, de espasmos, mucha gente lo llama también impotencia, pero ¿ y que mas da? Desesperación tampoco es tan mala, ha conseguido enseñarme que el mundo es malo, ella me habla, me susurra, incluso en muchas ocasiones me acaricia la cabeza, intenta que no me preocupe, pero no consigue nada, simplemente se queda ahí, a mi lado. Pobrecilla, nadie le ha dicho que lo único que hace es empeorar  las cosas, pero ¿quien se atrevería a echarla? Cuando en muchas ocasiones se convierte en tu única compañera de noche.

El problema es que cuando la desesperación comienza a convertirse en un pretexto que te hace mas fuerte, estas perdido.

 

No importa lo bueno que seas, no importa por cuanto hayas luchado ¿que importan tus valores, tus alegrías, tus penas, tus motivos? Para el mundo no valen nada, menos para desesperación, que parece vivir en concordancia con ellos. De su boca solamente salen palabras relacionadas con eso, y tu intentas apartarlas, expulsarlas, pero es imposible porque se vuelve a apoderar de ti la fiebre, el corazón te latirá a dos mil por hora, y no importa cuando hayas llorado, o cuanto hayas suplicado. Desesperación conseguirá arrancarte mas vida y mas lagrimas con cada roce de su mano, con cada palabra suya.

 

Llegará un momento en el que, después de infatigable lucha para hacer que desesperación se vaya, te encuentras en la cama, mirando al techo, estas rendido, herido de muerte, y desesperación sigue ahí a tu lado, sigue acariciándote el pelo y comentando como 4 años de tu vida han perdido todo el sentido, ¿quizás por tu culpa?¿quizás por otra causa? Ya nada importa, no puedes moverte de la cama, solamente miras al techo y sigues escuchando sus palabras, aunque vuelva tu fiebre, aunque tu cabeza se llene de imágenes, aunque vuelva la impotencia. Estas completamente perdido. Desesperación, va a quedarse contigo una larga temporada.

 

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