Reflexión


La vida, la conciencia de quien eres, tu y tus circunstancias, el momento en el que te encuentras ahora.

Somos conscientes de que nacemos, crecemos, comemos, dormimos, nos divertimos, sufrimos, nos reproducimos y morimos. ¿Hay algo mas?¿Tiene acaso sentido?.

A cada uno la vida nos parece una cosa, no todos nacemos en el mismo sitio, ni tenemos las mismas posibilidades ni expectativas y vamos demasiado deprisa, centrados en nuestros fracasos o triunfos.

Parece claro que la vida tenemos que vivirla, que tenemos  unos objetivos y rituales sociológicos que si no cumplimos nos frustran. Nadie tiene una respuesta definitiva del sentido de vivir, pero lo cierto es que en la vida te llevas muchos palos, mayores o menores. Basta pararte un momento( como me esta pasando ahora) para darte cuenta de que te pasas la vida preocupado por agradar al que te ofende, ensalzar al que te humilla y desvivirte por quienes no se preocupan por ti. Te sientes solo y reclamas aprecio de aquellos que te destruyen para olvidarte de la atención que muchos te profesan.

 

Llega un momento en el que sin fuerzas, caes rendido ante el peso del mundo, cuando te has tropezado mil veces, cuando te han puesto la zancadilla, cuando las fuerzas de la naturaleza parecen ponerse en tu contra, mientras pones sonrisa falsa y te curas la pequeña brecha de tu corazón en casa. Entonces te paras, miras a tu alrededor y es cierto que hay cosas malas, pero de repente notas esa mano amiga de la que a veces nunca te acuerdas, aquella que te escucha, aquella que te comprende. Estamos acostumbrados a vivir entre la “masa”, a vivir “en el grupo” cuando todo es fantástico y parece que los golpecillos se curan fácilmente siempre que estemos integrados, siempre que estemos “en la onda”. Pero cuando caemos al suelo y nos quedamos atrás con la pierna rota mientras el grupo se aleja sin mirar atrás, solamente unos pocos, quizás no rellenan los dedos de una mano se quedan atrás, te curan las heridas y te llevan a la espalda para que vuelvas a caminar en el grupo.

 

Se te volverá a olvidar lo que hicieron, quizás les des a veces de lado, quizás su silueta quede difuminada en el día a día, quizás queden detrás de aquellos que seguirán empujándote mientras te sonríen. Y sin embargo, puedes tener por seguro que volverás a tropezar con otra piedra y de nuevo se volverán a parar y volverán a levantarte una y otra vez. Son esos héroes, aquellos que “ni labrados en diamante” estarán siempre una y otra y otra vez cuando lo necesites. La frase “ algo se muere en el alma cuando un amigo se va” nunca había cobrado tanto sentido.Imagen